LA PROPORCIÓN ÁUREA
La
proporción áurea fue usada como una de las primeras reglas de composición
fotográfica.
La proporción áurea
es uno de los principios formales de la composición visual que ha sido
utilizado desde la antigüedad. Esta proporción se ha encontrado tanto en
murales egipcios como mesopotámicos y aztecas, entre otras muchas culturas.
A lo largo de la
historia los artistas y científicos han tratado de analizar qué hace bueno y
efectivo un diseño o una composición fotográfica.
Matemáticos griegos,
entre los siglos III y V antes de Cristo, teorizaron sobre lo que llamaron la Proporción Áurea. Esta
proporción es el número irracional que vincula dos segmentos de la misma recta.
Los griegos
identificaron una regla que parecía ser una proporción mágica o divina. Esta
divina proporción divide el espacio o las líneas en una imagen placentera. Sus
estudios los llevaron finalmente a describir las dimensiones matemáticas
precisas de esta proporción ideal y le llamaron número áureo o número
de oro.
Este número áureo,
también llamado Número Phi se halló dividiendo un segmento en dos
partes, A y B. La parte A es más larga que la parte B y la longitud total de la
recta tiene la misma relación con A que A con B. En términos algebraicos se
expresa con la siguiente ecuación: (A + B)/A = A/B. Si, por ejemplo, A, tiene
un valor de 1, B dará como resultado el número phi, que tiene un valor de
1,618.
La
sucesión de Fibonacci
Fibonacci es el
padre de la sucesión de números que lleva su nombre y que está íntimamente
relacionada con la proporción áurea. La sucesión de Fibonacci es una serie de
números infinitos en el que cada una de esas cifras es el resultado de la suma
de las dos anteriores. La sucesión es la siguiente, 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13,
etc, donde vemos que 0+1 = 1, 1+1= 2, 2+1= 3, 2+3= 5 y así sucesivamente.
Curiosamente, el
resultado de la división de cada pareja de números consecutivos de su sucesión,
da como resultado un número muy cercano al número Phi.
A partir de este
hallazgo se empezaron a hacer representaciones gráficas de la sucesión de
Fibonacci. Este rectángulo, por ejemplo, está dividido en partes más pequeñas
siguiendo la sucesión y con medidas que, al dividirlas, da como resultado el
número áureo.
Si a esta serie de
rectángulos se le traza una línea en forma de espiral uniendo algunos de los
vértices hallamos la tan famosa Espiral
de Oro. Esta espiral se da con muchísima frecuencia en la naturaleza. La
podemos ver en determinadas plantas, en flores e incluso en conchas de
caracoles.
En fotografía se ha
utilizado esta proporción áurea desde los orígenes de la disciplina, intentando
encuadrar los objetos en los puntos fuertes de esta espiral. Los resultados
suelen ser armónicos y equilibrados utilizando esta técnica de composición.
A pesar de todo,
estas leyes no son para seguirlas al pie de la letra. Solo son normas que nos
pueden ser muy útiles para comenzar a componer partiendo de ellas y que podemos
emplearlas o no según nuestro criterio y su adecuación al tema que se esté
trabajando.







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